En la sombra de mis árboles todo se deforma.
Pequeños entes se dispersan, abrazando las veredas, jugando por el césped. Y yo danzo alrededor de aquellas sinfonías creadas por la gran naturaleza.
Mi vecina me observa con un rostro parecido a la extrañeza, o quizás, ¿es acaso envidia?

sábado, 6 de agosto de 2011

un pequño viaje

Verde, todo era verde
por donde quicieras mirar
solo eso veías.
Solo por excepción de algunas flores
blancas, rosas o amarillas.

Grandes piscinas vacías
llenaban la parte trasera
y, en el final, 
caminando por un largo túnel
pasando por una puerta blanca
llegabas a una encrucijada.

Ya tomada la decisión
todo camino terminaba en un mismo final
una larga pileta de aguas cristalinas
te esperaba allí
con sus tibios brazos y suaves rozes.

Volviendo por uno de los tantos senderos
te encontrabas con unas pequeñas cabañas canadienses
de paredes blancas y puertas negras.
Allí, abriéndola, en la cama de arriba
dormí yo...

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