En la sombra de mis árboles todo se deforma.
Pequeños entes se dispersan, abrazando las veredas, jugando por el césped. Y yo danzo alrededor de aquellas sinfonías creadas por la gran naturaleza.
Mi vecina me observa con un rostro parecido a la extrañeza, o quizás, ¿es acaso envidia?

domingo, 7 de agosto de 2011

Lo que se puede encontrar en una catedral

Era  tan  hermoso.
Todos  esos  detalles,  antiquísimos.
Caminé   por  ese  sendero,  rodeada  de  columnas  infinitas.
Por  las  ventanas  en  lo  alto ingresaban  centellantes rayos de  luz, los cuales  iluminaban  a la perfección  la  catedral.
El  silencio  sepulcral  que  allí  habitaba  me  hacía  sentir una  fría oscuridad  en  mi  interior.
Llegué  a  ver  a  alguien  delante  de  mí,  era  extrañamente bello.
Se  observaba  en  él   un  aura  sombría.
Sentado  sobre  el  atril  del  obispo.
Nadie  lo  veía,  excepto  yo.
Me  acerqué  y  me  dijo :-  ¡ Excepcional !, eres  la  única humana  capaz  de  verme … ¡ Qué   fascinante !- .Dijo  mientras  me  observaba  detenidamente.
Su  continua  y  melódica  risa  inundó  mis  oídos.
-No  eres  un  ángel – Le  repliqué  - ¿Qué  eres  entonces?- .
Entrecerró  sus  ojos  y  con  sus  hermosos  labios  cerrados  me mostró  una  gran  sonrisa .
-Es  cierto – Me  dijo – Soy  un  demonio- .
Nuevamente  me  dedicó  una  gran  sonrisa,  luego  se  esfumó.
No  alcancé  a  reaccionar.
Las  columnas  agrietadas,  el  atril  destruido.
La  luz  convertida  en  oscuridad.
Di  media  vuelta  y me  retiré  de  aquella  iglesia  que  nunca  había  existido.

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