Cada día fue... Tan largo...
Aquella interminable cantidad de alfajores en la heladera...
La colección de motocicletas, intocables, que desapareció en el tiempo...
La colección de motocicletas, intocables, que desapareció en el tiempo...
Cada etiqueta en la historia de las cosas...
Caminando por aquella "veredita", tratando de no pisar el suelo...
Pequeños regalos con nuestros nombres grabados en ellos...
Reliquias, casi obsoletas, con las que jugábamos, honradamente, con enormes sonrisas en nuestros rostros.
Y cada día es... Un paso, para entender que todo aquello no fue solo un sueño.
Que aquel olor a encierro y vejez en el chaleco no es más que su aroma de abuelo...
Adorando con ternura aquella vieja pluma oxidada y el portaminas que él solía usar, al que en estos instantes sostengo en mi mano.
Recuerdos de lo que fue y siempre será, del ayer al hoy...
Recuerdos que nunca olvidaré.
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